
Yo tengo un ángel que esconde sus alas por si álguien las quisiera cortar, que viste de tejanos para salir a pelear a la calle con una mano delante y la otra detrás. Tengo un ángel al que la vida no le ha hecho muchos regalos y aún así sigue caminando. Tengo un ángel rubio de metro sesenta que me ha dado la vida, que me lo ha dado todo y al que pocas veces le he sabido agradecer nada.
Tengo un ángel bondadoso que trabaja en silencio, que regala amor sin pedir nada a cambio y que daría la vida por mi si es preciso.
Tengo un ángel que a veces se cansa, que a veces llora, que a veces se siente solo. Pocas veces le demuestro que le quiero, pocas veces se lo digo. Muchas veces he hecho llorar a mi ángel, muchas veces le he hecho sentirse mal y muchas veces le he hecho daño y aún así jamás su amor por mi ha disminuido.
Tengo un ángel que ha cuidado de mi estos diecinueve años lo mejor que ha sabido. Y yo quiero que sepas, mi ángel, que lo has hecho bien que no te arrepientas de nada, que lo vivido vivido está y que si vas a mirar atrás sólo sea para dar una patada al pasado.
Quiero decirte que jamás he deseado a otra persona, a otro ángel a mi lado, que tú eres de lo mejor que me ha pasado en esta vida.
Yo sí puedo presumir de tener un ángel en la tierra, y ese ángel es mi madre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario