martes, 13 de septiembre de 2011

Lunes noche.

Son las tres o cuatro de la mañana, que se yo. Y aquí estamos más borrachos que nunca.
No se si es la luna llena o que la quinta copa está demás, pero ésta noche tienes un brillo especial. Da igual que sea lunes pues tu y yo seguimos brindando por lo mismo que brindábamos el sábado pasado: por nosotros. Y tras un largo trago a nuestro cubata de vodka barato un cálido silencio, y me miras y te ríes y te miro y me muero.
Otra noche más bebiéndonos la vida con hielo tu y yo, ¿para qué queremos más?. Y así mientras nuestras copas se agotan y los cigarros se consumen vamos confesándonos con miradas. Pensaba decirte que te quiero, pero el alcohol me a adormecido la lengua así que, que cojones... voy a besarte.
Se acabó mi copa, dame tu mano...Estás ardiendo. No, si yo también creo que nos sobra ropa.
Y antes de poder lanzarme a tu boca ya estabas tu en la mía, y de ahí a meternos mano apenas unos segundos.
Ésto va a acabar bien, pienso. Eres gracioso hasta intentando desabrocharme la camisa, déjame anda, no te pongas nervioso.
Ven, te voy a quitar los pantalones, hoy no te vas de aquí sin hacerme el amor...
Y a partir de ahí solo recuerdo tu cuerpo, el mio y un viejo sofá de cuero marrón testigo de todo aquél placer. Y aunque la resaca me cala hasta los huesos despertarme a tu lado es sin duda mejor que nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario