No sé si llamarlo miedo o qué, pero desde que te conozco es como si caminara por el borde de un acantilado. Pero no puedo dejar de coser pasos, no se, no quiero. O si. No entiendo y no entender me aterra.
Te veo tan de bohemia que hasta respirar me da pánico, por si te rompes, por si te rompo. Y un vaso es un vaso pero tú...
Que no sé, que no sé nada y tengo ganas de llorar porque me quema darte la mano pero no te puedo soltar. No te quiero pero quédate. No me busques pero tampoco me pierdas de vista. No me pienses pero, por favor, no me olvides.
No quiero ser el motivo de tus sonrisas pero tampoco el de tus lágrimas y la verdad, ni siquiera yo sé si la próxima piedra que se despegue del suelo que piso se salvará o se hará polvo al fondo del acantilado.
Y es que no puedo dejar de caminar.
no dejes nunca de escribir...lo haces genial...i love
ResponderEliminarME ENCANTA!me as dejado sorprendida,sin palabras,me a gustado mucho disfrutar de tus fragmentos,espero que escribas muchos mas!
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