Eres imbécil a menudo, un poco cabezota, un niñato de mierda, un chulo, un machito, un rebelde sin causa, pero ver y sonreir son dos cosas que hago a la vez desde que te conozco.
Como decía eres un capullo, un paranóico y a veces un poco perro, pero si me besas me tiemblan hasta las pestañas.
Y aunque seas un poco cabrón, un quinqui de barrio y un fumado a media jornada, no me preguntes por qué pero hacerte el amor me sale mejor que declararte la guerra y más que odiarte te quiero y además quiero que sea así todos y cada uno de los días del resto de mi vida.
martes, 11 de septiembre de 2012
Payaso.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
martes, 4 de septiembre de 2012
Tú y mi puta manía de quererte tanto.
Vago entre tus ojos desde hace años, y me remonto a hace ya ¡yo qué se!...como pasa el tiempo. Y miranos ahora y que perros los días, que ahora si verte me duele, quererte ni te imaginas.
Y no es que eche me menos tus abrazos, tus besos, tus sonrisas... no.
Echo de menos tus raras costumbres, tus malas caras de cuando tienes resaca y no quieres saber nada de nadie, tus enfados de cuando te incordio por que no sabes cocinar, cuando te impacientas por que llegamos tarde y yo aún me estoy preparando... ¿ y sabes porqué ? Porque con un: "pero si no puedes vivir sin mi..." a ti se te cambiaba la cara, y te intentabas poner serio, y no podías y desistias en un risueño: "ya lo se idiota..."
En fin...es eso, tú y mi puta manía de quererte tanto.
lunes, 3 de septiembre de 2012
sábado, 1 de septiembre de 2012
Él.
Son las 8 o 9 de la mañana. Temprano. Ahí viene con sus pasos cortos y torpes a darme sus besos de buenos días.
Apenas levanta dos palmos del suelo y sin embargo a mi me hace ver las estrellas desde arriba. Mágico.
Aprovecho los últimos 5 minutos con los ojos cerrados mientras el me estira del pelo, me araña la espalda, me clava los pies en los riñones y me suelta una sopa de letras por esa boquita que difícilmente logro entender. Pero lo quiero.
Al final abro los ojos, lo aupo, lo beso, le hago pedorretas en esa tripilla que tiene y se rie con ese sonido que tanto me gusta. Y soy feliz.
Apenas levanta dos palmos del suelo y sin embargo a mi me hace ver las estrellas desde arriba. Mágico.
Aprovecho los últimos 5 minutos con los ojos cerrados mientras el me estira del pelo, me araña la espalda, me clava los pies en los riñones y me suelta una sopa de letras por esa boquita que difícilmente logro entender. Pero lo quiero.
Al final abro los ojos, lo aupo, lo beso, le hago pedorretas en esa tripilla que tiene y se rie con ese sonido que tanto me gusta. Y soy feliz.
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