Lo siento, lo se, no me entiendes y puede que jamás llegues a hacerlo del todo y supongo y casi puedo confirmar que romperías todos tus relojes por que se parara el tiempo y poder rascar en lo mas turbio de mi alma. Y también se que desharías todos los lazos que tengo y que a veces (sin querer) te atan.
Lo siento por que se que te ahogas en la controversia de mis discursos, esos que para mi tienen claro sentido y para ti son un cúmulo de interrogantes.
Lo siento porque se que de mis guerras internas, a veces, salen nuestras batallas y creo que te voy matando lentamente sin ni siquiera darme cuenta. Y hago de mis cicatrices tu sangre.
Que lo siento, de veras, siento no saber explicarte mis eternas ausencias, no poder contarte cuan profundo bajo cada vez que me rozas en esa sensibilidad llena de pasado que núnca te he querido mostrar.
Y, en serio, lo siento, no se explicarte ésto, que soy tan frágil por dentro que, a veces, un simple pestañeo puede partirme en mil pedazos, que hay nubes en mi cielo que siempre van conmigo y que tengo metros infinitos (aún que el infinito para ti no existe) de papeles con palabras entrelazadas que lo significan todo y no significan nada.