Yo no he sido nunca de perderme, pero tampoco me encuentro, me encuentras tú y me alegra y me aterra a la vez, me fascina y me horroriza. Saber que con una mirada puedes hundirte en mi alma y con un gesto bañarte en mi ser, con una palabra destruir mi existencia y con una caricia saciar mi calor.
Y como digo, yo nunca he sido de perderme y tú, sin embargo, me pierdes a tu antojo.