Hace días que no veo a Felicidad, esa, de la que tanto hablan.
La de los besos más dulces en los días más amargos,
la que pisa con sus tacones los reflejos de los charcos.
Dicen que aparece cuando menos lo esperas,
que es como un oasis en medio del desierto.
Yo la conozco de vista, de oídas y alguna vez incluso me ha abrazado.
Cuando ella aparece el resto del mundo pasa a un segundo plano,
hace que lo malo se olvide y la vida sea menos puta.
La echo de menos, a ella y a todo lo que me hace sentir.
Felicidad era la que daba fuego a todos mis cigarros, mi dulce muerte.
Silenciosa, sigilosa y agradable.
Pero cuando la pierdo, vuelve el silencio, el tic tac del reloj, los ruidos de carretera.
A su lado soy paz, si no esta soy guerra,
quiero su alegría y olvidar la tristeza.
Quiero a Felicidad y quiero sus buenos días y sus mejores noches.
"no quiero repetir amargo"
Por: Ingrid Otero y Goiane Valencia.