Otra noche dejando el reloj en la mesilla y la identidad en el cajón, siendo extraña para el espejo, para el corazón.
Otra noche tras el maquillaje, sobre los tacones, otra noche amiga del alcohol y del tabaco y de lo prohibido. Otra noche rápida, breve, sin censura, desinhibida. Otra noche llena de manos, de besos, de roces de cuerpos, de fluidos, de vicio, de orgasmos anónimos, de sexo.
Otra noche de luna llena, impregnada en sudor ajeno, masticando chicle y caminando sola hacia casa. Sonriendo pícaramente, retocandose el pelo. Llaves. Último guiño a las estrellas. Sin amor. Buenas noches luna.